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Esta ciudad brasileña, ubicada en el estado de Sao Paulo, se una de las más afianzadas zonas turistas de todo el país. Por algunas de sus características, esta localidad es conocida como la ciudad de las golondrinas, o también “princesa del oeste”. A pesar de tratarse de un gigantesco centro urbano, cuenta con algunas bellezas naturales de primer orden en Sudamérica.

Uno de los atractivos con los que cuenta esta ciudad es que posee una de las más numerosas clases altas de Brasil, motivo por el cual el nivel de vida en la misma es realmente excelente y las opciones tanto culturales como de ocio son interminables.

Campinas está dividida en cuatro distritos, llamados Joaquim Egídio, Sousas, Barão Geraldo y Nova Aparecida, y cuenta con el Aeropuerto Internacional de Viracopos, una de las mayores terminales de Sudamérica, para llegar allí por vía aérea.

Entre los parajes interesantes con los que cuenta, podemos destacar el Museo de Historia Natural, uno de los más importantes en su categoría en Brasil, el Parque Bosque de los Jequitibás, el Observatorio de Capricórnio, la Catedral Metropolitana Nossa Señora da Conceicao, y las presentaciones de la Orquestra Sinfónica Municipal. La propuesta en cuanto a bares y discotecas también es abundante.



Cuando parece que la posibilidad de visitar Brasil sólo está latente en los meses de verano local, la zona de Barra do Garças se encarga de demostrar lo contrario, ya que gracias a su privilegiada ubicación en el nordeste del país, presenta paradisíacas playas en momentos en los que las más visitadas están atravesando el crudo invierno.

Bordeado por los Ríos Araguaia y Garças, y a los pies de la Sierra Azul, cuenta además con increíbles bellezas naturales a las órdenes del turista.

Dentro de esta región, las actividades para los recién llegados son cada vez más y mejores, pero hay algunas que siempre se destacan por sobre las demás, siendo el caso del turismo de aguas termales en Caldas Novas, o la posibilidad de realizar un tour de dimensiones místicas en Alto Paraíso.

Pero si te interesa el aspecto espiritual de la región, no puedes no conocer la “Sierra del Roncador”, donde habría desaparecido el Coronel Fawcett, en medio de su búsqueda de la “tierra perdida de la Atlántida”.

Justamente en torno a esta historia surge uno de los mitos de este punto, y es que se cree que en las tierras subterráneas de este lugar existen las civilizaciones atlántidas, que se habrían instalado allí por por la belleza de Barra do Garças.

A fin de aumentar la llegada de turistas, hace algunos años se inauguró un “aeropuerto para discos voladores” en la ciudad, que destaca también por sus cascadas, la mayoría de ellas situadas en la Sierra Azul.



Los paisajes naturales son fundamentales en el territorio brasileño, y dentro de este apartado se destaca el archipiélago volcánico de Abrolhos, sobre el Océano Atlántico y a unos cincuenta kilómetros del puerto de Caravelas. Se trata de un increíble santuario ecológico en el que los especialistas en especies exóticas encuentran un lugar único en el mundo.

Ubicado en un área que fue declarada en 1983 Parque Nacional Marino por el propio gobierno brasileño, el mismo es controlado por Instituto Brasileño del Medio Ambiente y Recursos Renovables, que autoriza o no el ingreso de turistas a las islas. Muchos de los que allí acuden realizan los trámites burocráticos necesarios sólo para pasar un par de atardeceres observando el paso de las ballenas cerca de las costas locales.

En este sentido, las mismas pueden ser ubicadas en Abrolhos durante la última parte del año, cuando se acercan a las aguas del Atlántico, y el buceo en la zona para era esta época hace que el lugar se inunde realmente de extranjeros y brasileños mismos de todas partes del país.

De todas formas, al estar prohibidos los hoteles y alojamientos en el lugar, recomendamos contratar alguna de las embarcaciones que funciona como casa durante varios días para los viajeros.



Más allá de haber alcanzado reconocimiento internacional hace décadas, cuando se estableció oficialmente que se trataba del municipio “más grande del mundo”, el territorio de Chapada dos Guimaraes, que comprende unos 270 mil kilómetros cuadrados, ha dado origen con el paso del tiempo a la creación de algunos de los parajes turísticos más importantes de esta región de Brasil, como por ejemplo Alta Floresta, Colíder y Sinop.

Otro de los atractivos para los extranjeros especialmente que se acercan a este lugar tiene que ver con las bellezas naturales, sentido en el que sobresale el llamado “Parque Nacional de la Chapada dos Guimaraes”, que incluye entre sus bellezas cascadas, cavernas, lagunas y varios senderos increíbles para las caminatas dentro de espesos bosques cerrados, con vegetación que se ha desarrollado hasta llegar a la ciudad propiamente dicha.

Ya dentro de lo que es la localidad propiamente dicha, puedes visitar algunos de los casi cincuenta centros arqueológicos con los que cuenta, o los dos paleontológicos, además de las áreas naturales, divididas en Parques, Áreas de Protección y Reservas entre otros.

La artesanía de los habitantes locales también son conocidas, y por eso el gobierno está llevando adelante un proyecto para el establecimiento de una avenida principal que nuclée a todos los comerciantes en este aspecto.



De entre las conocidas rutas turísticas que posee Brasil, emergen algunas nuevas sin tanta trayectoria histórica, y la de Roraima es sin dudas una de ellas. Esta región marca el límite con otros países como Venezuela, y Guyana, se ha constituido además en un vértice clave de unión entre estas culturas.

El turismo mochilero tiene mucha aceptación en la zona, por lo que los alojamientos económicos para jóvenes están a la orden del día. De hecho, los numerosos puntos de información aseguran que es posible alcanzar la cima en un día de aventura desde la base de Paraitepui. Otra alternativa viable es la de es posible contratar un viaje en helicóptero partiendo desde Santa Elena de Uairén, para sobrevolar o hacer pie en la mesa misma.

Entre los principales atractivos turísticos con los que cuenta la ciudad, se destacan especialmente cuatro. Paraitepui mismo, que se ubica a 50 kilómetros de la carrera,  y donde se pueden contratar los guías y porteadores.

Luego, los tres campamentos con mayor llegada de viajeros son el “Tek”, el “Kukenan” y el “Base”, siendo respectivamente la primera parada, el lugar de descanso la primera noche, y el alojamiento antes de emprender el regreso.



Este municipio brasileño ubicado en el estado de Ceará es uno de los espacios “Patrimonio Nacional” del territorio de Brasil país. Aunque el nombre de este lugar ha cambiado varias veces en su historia, todos ellos hacen referencia a los increíbles paisajes que rodean a sus ciudades.

Al estar dividido en ocho distritos internos, el recorrido de Aracatí es simple de realizar, ya que cada uno de ellos se divide según las posibilidades que ofrezca a los turistas, sobre todo brasileño, que se acercan en multitud cada temporada.

La mejor época para visitar este sitio son sin dudas los meses de noviembre y diciembre, cuando el calor ya comienza a asomar en esta parte de Brasil, y las lluvias no son tan constantes como a partir de enero.

Entre las numerosas playas con las que cuenta Aracatí se destacan especialmente cuatro, las denominadas “de Canoa Quebrada”, “Majorlândia”, “Quixaba” y “Retiro Grande”, mientras que la poca vegetación que puede encontrarse en el lugar está emplazada sobre todo en las costas, cerca de las aguas.

Las fiestas locales son cúmulo de extranjeros también, y en este plano sobresalen la Fiesta del Municipio, el 25 de octubre, y el Carnaval, que se extiende por todo febrero.



Este estado de Brasil, ubicado en la región centro sur de dicho país, si bien se destaca su capital Florianópolis, de la cual ya hablamos anteriormente, ahora haremos un repaso general a todas las posibilidades que ofrece esta parte del planeta.

Hay que remarcar entonces que el territorio de Santa Catarina se ubica casi totalmente sobre distintas elevaciones, mientras que la mayor parte de la ciudad supera los 600 metros de altura con respecto al mar. Esta conjugación de paisajes, que mezcla las sierras con las verdes aguas y las blancas playas, conceden a este sitio algunos de los paisajes más increíbles a los que un ser humano puede aspirar a ver en su vida.

Excepto Florianópolis, la mayoría de ciudades cercanas a las playas, han optado por la no construcción de edificaciones de más de dos pisos, por lo que aún conservan ese toque antiguo que logra distinguirlas aún más en su esplendor. En cuanto a las actividades relacionadas, se destaca la gran concurrencia de buceadores profesionales a la playa conocida como Bombinhas, la más famosa junto a la de Camboriú.

Aunque está pensado para pasar las vacaciones de verano por sus altas temperaturas, Santa Catarina ofrece además la posibilidad de poder ver nevar en invierno, gracias al brusco descenso de la misma que se produce en esos meses. Se destaca para esa época, la visita al faro de Santa Marta, el tercero más grande del mundo y el más grande de América.



Esta isla brasileña es uno de los lugares que no pueden dejarse de lado si se visita Brasil. Se ubica en la zona occidental del estado de Río de Janeiro, uno de los más bellos de aquel país, y no muy lejos de  una de las playas top a nivel mundial, como es Angras Do Reis.

Gente de toda Sudamérica y también últimamente de Norteamérica y Europa llega al lugar, que presenta en cuanto a su arquitectura una especie de cuadrados formados perfectamente trazados por calles aún empedradas, que junto con las edificaciones, le otorgan un toque colonial que convierte a Paraty además de un centro para los deportes acuáticos, en un lugar claramente para disfrutar a cada momento y en cada rincón.

Hay que señalar que la única forma de acceder a la isla es a través de helicóptero ya sea procedente de los aeropuertos de la ciudad de Río de Janeiro o de la misma Sao Paulo, donde suelen venderse paquetes turísticos con destino a Paraty desde hace ya algunos años.

También se ha habilitado el acceso en barco desde otras islas cercanas en el último tiempo, aunque sólo la minoría de los turistas utiliza este servicio.



Esta ciudad brasileña, capital del estado de Espírito Santo, es uno de los destinos turísticos preferidos de los viajeros que cada año llegan a Sudamérica, con varios factores que provocan el encanto del público.

La localidad está asentada en una pequeña isla dentro de una bahía donde varios ríos desembocan al mar, estableciéndose en la región increíble cantidad de paisajes tan naturales como bellos.

Los servicios tanto de salud, como educación y también los proyectos sociales para protección del ambiente son realmente de primer nivel, por lo que es considerada una de las mejores plazas para habitar de esta parte del mundo.

Los tres puertos con los que cuenta Vitoria presuponen un fuerte arraigamiento de la población local a todas las actividades relacionadas, muy especialmente a la llegada de visitantes en pequeñas embarcaciones durante buena parte del año.

Hay que destacar que en sus más de 32 kilómetros de playas continuas, las más famosas de la ciudad y que se encuentran en el barrio denominado “Vila Velha”, son la Praia da Costa, Itapoã y Itaparica, que concentran a una inmensa cantidad de turistas cada año, lógicamente con especial énfasis en los meses de verano.

Para los turistas de origen alemán e italiano la comunicación se hace sencilla debido a la gran cantidad de descendientes de estos países que allí habitan.



Reconocido a nivel mundial a pesar de ser sólo un barrio dentro de una gran ciudad plural como es Río de Janeiro, se trata seguramente de una de las zonas más fuertes culturalmente hablando de este país, fruto de algunos de los ritmos y movimientos más emblemáticos del mismo.

Copacabana ofrece una de las mejores playas del mundo, con muchos de los más lujosos restaurantes, teatros, cines y bancos que pueden encontrarse en estas latitudes. Además, la proximidad del mar y la montaña encerrando la ciudad, hacen de este un lugar verdaderamente único, y que puede llevar días enteros recorrer por completo.

A pesar de ser un barrio pequeño en cuanto a su ocupación geográfica, en sus apenas poco más de cien calles urbanizadas viven más de 300.000 personas. La ciudad está delimita también por anchas avenidas, que constituyen algunos de los puntos más fuertes en cuanto a las visitas de los turistas, ya que allí uno puede realizar cualquier tipo de compra.

Vale destacar que recientemente han sido construidos varios edificios en la ciudad, algo que trajo bastante malhumor a los poblados más antiguos, que añoran la década de los ´50, cuando se trataba de un espacio para toda la familia, en el que uno podía circular tranquilo.