Espirito Santo

Más allá de las atracciones naturales con las que cuenta este sitio, ubicado en la zona noreste de Brasil, sus festividades también cuentan con gran cantidad de adeptos ya que, como todas las que se desarrollan en este país, poseen un encanto impresionante, producto de la alegría de los residentes locales.
Una de las fiestas más importantes es la “del Divino”, que se celebra en el mes de mayo, y consiste en la festividad de la venida del Espíritu Santo a los apóstoles. Durante los eventos, se intenta recrear la elegancia y riqueza que poseía la ciudad durante su apogeo económico, hace cinco siglos aproximadamente.
Es además una de las manifestaciones culturales y religiosas más famosas del estado de Maranhão, con su gran cantidad de cortejos que desfilan por las calles y recorren las casas cantando temas religiosos. El aspecto gastronómico también destaca, sobre todo desde que se sirven generosamente licores y dulces típicos de la región.
Luego, otra fiesta interesante es, en agosto, la de San Benito. La misma se realiza en homenaje al santo protector de los esclavos, mezclando la religiosidad local, con la tradición proveniente de África del Tambor de Crioula, un baile realmente muy divertido, que según el mito, sirve para pagar promesas, y en el que participan, sobre todo, las mujeres.

Ubicada en la provincia de Espírito Santo, esta gruta es uno de los recorridos más famosos de todo el territorio brasileño, en lo que a este tipo de excursiones refiere. Destaca por sobre otras por la profundidad con la que cuenta, además de sus formaciones rocosas, las cuales permiten que en su interior la luz del sol se refleje en los cristales.
En su entrada misma puede verse, con sus imponentes dos metros de altura, la conocida “piedra de la campana”, cuya forma y sonido metálico recuerda a uno de estos elementos. Allí mismo se encuentra también la Reserva del Forno Grande, con sus distintos pasajes: del Boqueirão, de la Mata das Flores, de la Beira-Río.
Se trata de un sitio excelente para los amantes de las caminatas, por los distintos terrenos que ofrece, además de sus bellos paisajes naturales, como por ejemplo el Pico del Forno Grande, con más de 2.080 metros de altura.
De hecho, en parte del territorio conocido como “Reserva del Boqueirão”, se halla la Sierra de la Povoação. Mientras tanto, en el Parque Estatal Mata de las Flores, el visitante puede distinguir una rica flora y numerosos manantiales. Otra buena opción de ocio es el Parque de la Beira-Río, que tiene carril exclusivo para bicicletas, canchas de deporte, biblioteca, lago con patinetes y Centro Cívico.

Esta ciudad brasileña, capital del estado de Espírito Santo, es uno de los destinos turísticos preferidos de los viajeros que cada año llegan a Sudamérica, con varios factores que provocan el encanto del público.
La localidad está asentada en una pequeña isla dentro de una bahía donde varios ríos desembocan al mar, estableciéndose en la región increíble cantidad de paisajes tan naturales como bellos.
Los servicios tanto de salud, como educación y también los proyectos sociales para protección del ambiente son realmente de primer nivel, por lo que es considerada una de las mejores plazas para habitar de esta parte del mundo.
Los tres puertos con los que cuenta Vitoria presuponen un fuerte arraigamiento de la población local a todas las actividades relacionadas, muy especialmente a la llegada de visitantes en pequeñas embarcaciones durante buena parte del año.
Hay que destacar que en sus más de 32 kilómetros de playas continuas, las más famosas de la ciudad y que se encuentran en el barrio denominado “Vila Velha”, son la Praia da Costa, Itapoã y Itaparica, que concentran a una inmensa cantidad de turistas cada año, lógicamente con especial énfasis en los meses de verano.
Para los turistas de origen alemán e italiano la comunicación se hace sencilla debido a la gran cantidad de descendientes de estos países que allí habitan.

Esta montaña, el tercer punto en altitud de todo el territorio brasileño, es un interesantísimo destino turístico no sólo para los viajeros que llegan desde distintos rincones del mundo, sino también para los propios habitantes de este país, que encuentran en la zona una alternativa de recreación totalmente distinta a la que están acostumbrados, mucho más cercanas a las playas y el mar que a los paisajes invernales.
Ubicado en el municipio de Ibitirama, estado de Espírito Santo, y junto a la frontera con Minas Gerais, este sitio es llamado así en honor al emperador Pedro II, justamente el encargado de ordenar la plantación de una bandera brasileña en la cima de la montaña, la más alta de todo el sureste de esta nación. Hay que destacar además que, al encontrarse dentro el Parque Nacional Caparaó, se trata de un área especialmente cuidada por los lugareños.
Desde cualquier punto de la montaña, el pico es alcanzable ya que las rutas están muy bien señalizadas, para que todo el mundo las entienda. Este sitio es uno de los más fríos de todo Brasil y casi el único donde se registran nevadas con cierta frecuencia, debido a que las temperaturas pueden establecerse hasta en los -10ºC. Es común la llegada de visitantes, especialmente de países del occidente europeo.

