Manaos

Los paisajes naturales son buena parte de los atractivos turísticos que Brasil puede presentar a los miles de extranjeros, y por qué no, domésticos, que lo visitan cada año. En este contexto, uno de sus espacios más destacados es el denominado “El Encuentro de las Aguas”, en la confluencia del Río Negro, uno de los más importantes del país.
De hecho, ya de por sí el Río Negro es un paisaje de excepción que llama la atención de los turistas gracias a sus aguas, más oscuras de lo normal, al punto de parecer, justamente, negras. En este punto, por más de seis kilómetros las aguas de este con el Amazonas corren lado a lado sin mezclarse, y es una de las principales actividades turística de Manaos.
En este punto es donde se produce “El Encuentro de las Aguas”, que se desarrolla a partir de las diferencias de temperatura, velocidad y densidad del agua de los dos ríos.
Es que llegados allí, podemos observar como chocan las aguas del río Negro, con una velocidad cercana a los dos kilómetros por hora, y una temperatura de 22°C, con las del Solimões, fluye entre los cuatros y los seis kilómetros por hora, a una temperatura de 28°C.

Este teatro de ópera brasileño, que se encuentra localizado en plena selva amazona del centro de Manaus, en la misma selva tropical del Amazonas, fue inaugurado para el Año Nuevo de 1897 gracias a la interpretación de “La Gioconda”, habiendo sido restaurado posteriormente hasta en cuatro ocasiones, en los años 1929, 1974 y 1988 y luciendo a día de hoy una imagen inmejorable.
En la actualidad, se trata de uno de los espacios culturales más importantes de Sudamérica, y cuenta con capacidad para más de 700 espectadores, los mismos que cada año se dan cita para ser testigos del impresionante Festival Anual de Cine de la ciudad.
Gracias a su asentamiento, Manaus se ha convertido en los últimos años en un centro de migración musical para los países de Europa del Este, y de hecho, a día de hoy, 39 de los de 54 miembros de la Orquesta Filarmónica de Amazonas son de Bulgaria, Bielorrusia y Rusia, incluyendo entre ellos al archivista de la misma.
Arquitectónicamente, el teatro también es muy importante, ya que mantiene algunos de los trazos ideales de la “Belle Époque” francesa, y fue financiado gracias al dinero que la explotación del caucho generó en la región, bajo la dirección del arquitecto italiano Celestial Sacardim.

Gracias a las miles de bellezas naturales que Brasil puede ofrecer a lo largo y ancho de su territorio, podemos disfrutar de sitios como el “Parque Municipal de Mindú”, que dispone para los visitantes de vegetación autóctona remaneciente del municipio, y está destinado al desarrollo de actividades científicas, educativas, culturales y turísticas, ubicado en el barrio del Parque 10 de Novembro de Manaus.
Además, fue fundado expresamente en un área de interés ecológico de la ciudad, abarcando unas 33 hectáreas. Se trata además de uno de los últimos refugios que le restan al sauim-de-coleira (tamarino bicolor), un mico que solo existe en la región de Manaos y que corre riesgo de extinción, siendo adoptado por los residentes como propio.
A fin de un mayor conocimiento del recinto, es que este ha sido dividido en cuatro ecosistemas diferentes: vegetación en recuperación, vegetación de tierra firme, monte de inundación y áreas degradadas que fueron desmontadas ilegalmente en 1989.
Para los amantes de la tecnología, también cuenta con una biblioteca conectada a Internet, además de estacionamiento, anfiteatro con capacidad para 600 personas y canteros de hierbas medicinales.

Ubicado en una de las áreas urbanas mejor preservadas de Manaus, como lo es la que rodea al barrio del Parque 10 de Novembro, este parque fue creado hacia 1992 para cuidar especialmente de una zona de fuerte interés ecológico.
Con sus más de 330.000 metros cuadrados, además cuenta con una vegetación propia que destaca por lo exuberante, y en su interior se realizan actividades científicas, educativas, culturales y turísticas.
Cabe destacar además que es uno de los últimos refugios conocidos en el mundo entero del llamado “tamarino bicolor”, un mico que existe de forma natural sólo en esta región de Brasil, y que lógicamente se encuentra en riesgo de extinción.
En el interior del mismo se puede caminar con total seguridad, en los distintos cuatro ecosistemas propuestos: vegetación en recuperación, vegetación de tierra firme, monte de inundación y áreas degradadas.
Otra de las ventajas que ofrece este sitio es que cuenta con una biblioteca propia, la que a su vez ofrece a los miles de turistas que la visitan la posibilidad de recurrir a su centro de información sobre el medio ambiente conectado a la Internet de alta velocidad.
Además, cuenta con estacionamiento, anfiteatro con capacidad para 600 personas, canteros de hierbas medicinales y aromáticas, orquidario, pasarela y señalización en todos sus puntos.

Habiendo alcanzado notoriedad internacional gracias a la fiebre del caucho que se vivía en la región, por lo fácil que era obtener este material en la misma, la localidad de Manaos fue convirtiéndose con el tiempo en una de las que mayor cantidad de turistas recibe de todo el territorio brasileño.
Además, la existencia de la “zona franca”, que ha incentivado el desarrollo económico de esta plaza, ayudó a la llegada de viajeros que se establecen casi todo el año en la ciudad.
Hay que destacar incluso que Manaos fue la primer localidad brasileña en contar con redes cloacales y luz eléctrica, motivo por el cual su derroche fue criticado por otras gobiernos internos, y se ganó el apodo de “la París brasileña”.
En este contexto también fue que se desarrollaron allí algunos de los más importantes edificios del norte del país, como por ejemplo el Teatro Amazonas, el Palacio de Gobierno y el Mercado Municipal.
Al estar construida casi íntegramente en medio de la selva amazónica, Manaos cuenta además con muchas de las formaciones naturales más hermosas y armónicas de Sudamérica. El acceso a la ciudad por carretera es excelente, lo que no genera un inconveniente de ningún modo su ubicación.
Entre los atractivos turísticos, se destacan el Museo Natural, en el barrio japonés, el Monumento a la Apertura de los Puertos, y el Bosque de la Ciencia del INPA.

El Amazonas es la selva tropical más grande de todo el mundo. Su extensión aproximada alcanza los seis millones de km2, una impresionante extensión donde viven en plena libertad miles de especies.
Además el Amazonas limita con hasta ocho países de Sudamérica: Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Guayana Francesa, Perú y Venezuela, aunque Brasil es la que tiene la mayor parte del territorio.
Esta inmensa selva tropical es una de las candidatas ser elegida como una de las siete grandes maravillas de la naturaleza. En ella se encuentra el río Amazonas, que por otra parte y después de realizarse las últimas medidas se ha constatado que es no sólo el más caudaloso sino también el más largo de todo el mundo, con casi siete mil kilómetros de longitud.
La ciudad turística más importante situada en el Amazonas es Manaos (Brasil), un importante centro turístico para todos aquellos que busquen realizar unas vacaciones diferentes.

La ciudad de Manaos, situado al noroeste de Brasil es la puerta de entrada a la selva del Amazonas, una extensa región de tierras único en el mundo que constituye el pulmón de toda Sudamérica.
Desde Manaos se puede contratar un crucero para navegar por el río más largo y caudaloso de todo el mundo. En la ciudad de Manaos existen multitud de agencias de viaje que ofrecen recorridos con guía por este río. También hay la posibilidad de navegar por el Amazonas en embarcaciones nativas y en vez de a motor a remo.
En la selva de Manaos podemos encontrar innumerables especies vegetales, además de una fauna salvaje que vive en total libertad, siendo el ser humano el foráneo que irrumpe la tranquilidad.
Muy recomendables son cualquier de estos tours que se ofrecen en Manaos, desde los más lujosos y confortables, hasta los más económicos. Viajar hacía la selva amazónica es toda una aventura, un tipo de turismo diferente que también se puede realizar en el país carioca y que está muy alejado del típico de sol y playa.








