Minas de Gerais

Este monumento no es únicamente una expresión religiosa de las más reconocidas de todo Brasil sino también de las más importantes recreaciones arquitectónicas de Sudamérica, gracias al aporte de algunos de los artistas renombrados que han pasado por allí dejando su huella en forma de distintas refacciones, como por ejemplo Antonio Francisco Lisboa, Aleijadinho, y Manuel da Costa Ataíde, artesanos y pintores de gran factura todos ellos.
Entre los monumentos que conforman el lugar en sí, puede destacarse un atrio, la propia Iglesia y las esculturas de los doce profetas del Antiguo Testamento, además de seis capillas claramente identificadas con distintas escenas de la Pasión de Cristo. A toda esta confabulación de identidades artísticas, se suma la belleza natural de la colina del Maranhão, una de las más famosas identificaciones de este tipo del estado de Minas Gerais.
Por otro lado, en 1985, la UNESCO declaró este sitio como Patrimonio de la Humanidad, mientras que una de las historias más características en torno a esta construcción tiene que ver con la promesa realizada por el portugués Feliciano Mendes, quien al enfermar de gravedad prometió la realización de un santuario similar al existente en Braga en su tierra, cumpliendo con su palabra entre los años 1757 y 1765.
Las visitas al lugar son de libre acceso para los turistas, y basta con llegar en horas del día para tener la posibilidad de ingresar a la capilla.

