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Olinda



Teniendo en cuenta que se trata de una de las ciudades brasileñas con mayores prestaciones para los turistas, hemos recopilado algunos de los lugares esenciales que no deben perderse al visitar esta ciudad de Brasil

De Olinda podemos destacar por ejemplo, la visita al mercado “da Ribeira”, un edificio de final del siglo XVII, en el que puedes encontrar tiendas de artesanía local, de entalladores, grabados y también de pinturas.

Tampoco puede dejar de mencionarse un posible recorrido por las Iglesias y capillas locales, la mayoría de ellas ricas en ornamentos y tallas. Incluso, muchas datan de los siglos XVI y XVII, por lo que exhiben una estilo arquitectónico, además de imágenes interiores, claramente cercanos al barroco. Las más destacadas son “el Mosteiro de São Bento”, con altar foliado de oro y el “Convento de São Francisco,” que integra un conjunto de templos.

El Atelier de la ciudad, donde los artistas instalaron sus tiendas por todos los sitios de la misma, permite a los recién llegados las obras de pintura, escultura y cerámica.

Por último, no podemos dejar de mencionar las comidas típicas de Olinda, por ejemplo los platos elaborados con pescados de la región, acompañados de productos típicos tales como mandioca, calabaza, coco, mango y pitanga.

 

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Según cuenta la leyenda, en 1535 Duarte Coelho, mandatario de la Capitania de Pernambuco, buscaba un sitio para fundar una ciudad, y vislumbró una colina con vista magnífica del mar y un puerto natural protegido por arrecifes, lo que lo llevó a referirse a la belleza de este sitio con el nombre con el que actualmente se lo conoce, siendo una de las ciudades más bonitas de todo el territorio brasileño.

Con la invasión holandesa a la ciudad, la misma ganó en mestizaje y la adopción de algunas culturas nuevas que se mezclaron con la de los portugueses, y aunque pasado un tiempo la misma fue abandonada, resurgió más fuerte que nunca, con el agregado además de la preservación de muchos de sus paisajes naturales, con parte del trazado urbano original de la villa y antiguas iglesias barrocas y el caserío intactos.

De hecho, en su conjunto la localidad fue calificada como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO hace algunos años. Para los turistas, la mejor recomendación es la de caminar por sus tranquilas calles, conocer sus antiguas capillas y edificios estatales por dentro, y admirar sus múltiples escenarios que mezclan el mar azul, el verde de la vegetación y las construcciones históricas.

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Este municipio brasileño, ubicado en el estado de Pernambuco, y con una población cercana a los 400.000 habitantes, es una de las ciudades coloniales mejor conservadas de Sudamérica, al punto de que se ha convertido en un tradicional paseo para los turistas que se acercan a esta región del país.

De hecho, su casco histórico, que abarca a más de la mitad de la localidad, fue declarado en el año 1982, Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Justamente, y a pesar de que no se extraña la belleza natural en esta ciudad gracias a los imponentes parques que datan de hace más de cuatro siglos, lo cierto es que el gran atractivo que Olinda viene por el lado de los paseos culturales.

El “Centro Histórico” revive durante los meses de verano, y en pleno carnaval, un símbolo de la historia brasileña, muchas de las tradiciones de los antepasados del lugar.

Los ritmos originales de Pernambuco, entre los que sobresalen los sonidos determinados por el frevo, el maracatu, han atraído a los visitantes especialmente en las últimas décadas, desde que esta localidad es incluida por las empresas de turismo en sus itinerarios de forma permanente.

Incluso, para 2005 Olinda fue elegida como la Primera Capital Cultural del Brasil, y existen en la actualidad varios proyectos afines a esta condecoración, impulsados por organización Capital Brasileña de la Cultura.

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Ahora que se acercan carnavales hay que hablar de ellos. Ayer lo hacíamos hablando de los tradicionales y populares carnavales de Río de Janeiro, los más conocido de todo el mundo.

Este carnaval no es tan conocido mundialmente como el de Río de Janeiro, pero en Brasil tiene una gran tradición. El carnaval de Olinda recuerda los ritmos tradicionales de la zona de Pernambuco. La fusión de los ritmos coloniales con los africanos da lugar a este carnaval.

El carnaval de Olinda dura aproximadamente cinco días, durante todas estas jornadas de fiesta las calles de la ciudad se prestan a los desfiles de disfraces con comparsas y ritmos africanos.

Participar en el Carnaval de Olinda es totalmente gratuito, en el desfile participan cientos de agrupaciones que durante todo el año preparan estas fiestas. Otra de las características principales es el desfile de los muñecos gigantes, algunos de ellos alcanzan incluso los tres metros de altitud.

Los cantos, bailes y la fiesta duran hasta altas horas de la madrugada. De hecho durante cinco días la ciudad no duerme ni descansa ya que durante todo un año esperan ansiosos el carnaval de Olinda.

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