Rio Grande do Norte

La cantidad de ofertas turísticas que Brasil realiza a la increíble masa de viajeros que lo eligen como destino cada temporada alta en Sudamérica invita casi siempre a disfrutar de los parajes más conocidos que este país posee, pero en este caso recomendamos la visita a la región de Tibau do Sul, que se encuentra a una hora de viaje de Natal, una de las más famosas localidades en el aspecto recreativo de la nación.
De hecho, al hallarse dentro del estado de Rio Grande do Norte, y teniendo en cuenta que es posible llegar allí antes de la también conocida Praia da Pipa, la cantidad de turistas que se alojan en este sitio ha crecido de forma considerable en los últimos años.
También destaca especialmente por la tranquilidad que ofrece a los viajeros, ya que se trata de una antigua villa de pescadores, donde la armonía complementa de maravilla sus bellísimos paisajes naturales.
Otro de los interesantes atractivos que este lugar puede acercarnos en la posibilidad de observar las puestas de sol en la famosa laguna Guaraíras, mientras que debemos informar que para acceder a las playas es necesario recorrer largas escalinatas, ya que la mayoría de ellas se encuentra rodeada de acantilados.
En cuanto a los posibles alojamientos en Tibau do Sul, sobresalen aquellos que se encuentran enfrentando a las costas.

También conocida en ocasiones como “Jenibapu”, esta localidad ubicada en el estado brasileño de Rio Grande do Norte, se destaca especialmente por sus dunas y lagunas.
Justamente, en los alrededores de sus aposentos de agua dulce, se han instalado en los últimos años varios complejos tendientes a servir a los visitantes.
Los mismos incluyen, entre otros servicios, tanto hoteles, como posadas, cabañas, restaurantes, y luego ya sí el alquiler de distintos tours y excursiones por la región, con la posibilidad incluida de hacerlo por tu propia cuenta contratando un “buggy”, dromedario o balsa, los medios de transporte más utilizados en la zona, y para todos los cuales existen distintas rutas bien especificadas al momento de arribar al lugar.
Siendo que los buggies son uno de los mayores atractivos que se ofrecen, las escuelas que pregonan su utilización han dividido los caminos que pueden ser transitados en dos categorías, una “con emoción” y otra sin ella. Claro está que lo que ellos llaman emoción no es otra cosa que un claro riesgo para quien no esté acostumbrado a estos vehículos. Otra cosa con la que hay que tener cuidado, es que los fuertes vientos del lugar suelen cambiar la forma de las dunas, y es recomendable no guiarse por ellas.



