Roraima

Ubicada en el estado de Roraima, y siendo capital del mismo, la ciudad brasileña de Boa Vista es un espacio moderno, plano, y que fue diseñado espectacularmente con forma de abanico, lo que está determinado con anchas divisiones, que convergen en las avenidas para la Plaza del centro cívico, la más importante de la ciudad.
Es una localidad especial porque es la que más alejada se encuentra de los demás centros urbanos del resto del país, con una población limitada en cuanto a sus proporciones, pero generosa en cuanto a sus prestaciones para con los visitantes que llegan de todo el mundo. El clima y los espacios verdes también ayudan a los paseos en la ciudad.
Sus frondosos mangos, además de otros árboles de gran tamaño llamarán inmediatamente tu atención en este lugar, mientras que sus playas de agua dulce, que se encuentran situadas a ambos márgenes del Río Branco, son realmente bellísimas. No puede dejar de mencionarse tampoco el Puente dos Macuxis; y del Museo Casa del Indio, situados en el Parque Anaua.
También posee Boa Vista una importante red hidrográfica, que pertenece a la cuenca del Amazonas, en las cual se halla una cantidad impresionante de ríos asociados. Al poseer fronteras con Venezuela y la Guyana, cuenta con una cultura algo más variadas y nutrida que otros sitios en Brasil.

Más allá de la ciudad de Boa Vista, la región de Roraima cuenta con otros atractivos turísticos como por ejemplo la increíble isla de Maracá, sobre el río Uraricoeira, una inigualable reserva natural, de más de 92 hectáreas, que cuenta con una serie de ejemplares de animales únicos, siendo su fauna de lo más destacado que puede verse en la zona.
Cuenta, por ejemplo, con ejemplares de garzas, lobos y búfalos en su fauna. Sus playas también son muy bellas, y entre las mismas sobresale “Boca do Inferno”, la principal de ellas, que tiene arenas oscuras, pero a la cual se puede llegar únicamente a través de una hendidura natural, el Igarapé do Inferno.
Esta es una travesía bastante interesante, ya que plantea la posibilidad de dividir la isla en dos partes distintas, siendo una buena opción para realizar un paseo los adeptos al ecoturismo y al turismo de aventura.
Luego, las ruinas del Fuerte São Joaquim, que fue construido en el siglo XVIII, a las que se puede acceder con dos opciones, ya sea aventurándose en un viaje de una hora de barco, o por carretera, se hacen también imperdibles.
Por último, cerca de la frontera con la Guyana queda el lago Caracaranã, cuyos márgenes están cubiertas de acajúes, tornando el paisaje muy atrayente, a pesar de que el acceso sea difícil.

De entre las conocidas rutas turísticas que posee Brasil, emergen algunas nuevas sin tanta trayectoria histórica, y la de Roraima es sin dudas una de ellas. Esta región marca el límite con otros países como Venezuela, y Guyana, se ha constituido además en un vértice clave de unión entre estas culturas.
El turismo mochilero tiene mucha aceptación en la zona, por lo que los alojamientos económicos para jóvenes están a la orden del día. De hecho, los numerosos puntos de información aseguran que es posible alcanzar la cima en un día de aventura desde la base de Paraitepui. Otra alternativa viable es la de es posible contratar un viaje en helicóptero partiendo desde Santa Elena de Uairén, para sobrevolar o hacer pie en la mesa misma.
Entre los principales atractivos turísticos con los que cuenta la ciudad, se destacan especialmente cuatro. Paraitepui mismo, que se ubica a 50 kilómetros de la carrera, y donde se pueden contratar los guías y porteadores.
Luego, los tres campamentos con mayor llegada de viajeros son el “Tek”, el “Kukenan” y el “Base”, siendo respectivamente la primera parada, el lugar de descanso la primera noche, y el alojamiento antes de emprender el regreso.

