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Santarém



 

Esta ciudad brasileña, ubicada en el estado de Pará, fue fundada por el Padre João Felipe Bettendorf el 22 de junio de 1661, pasando a ser considerada en municipio recién en 1755, y “ascendiendo” al estado de ciudad en 1848.

Desde hace dos décadas, es considerada además un espacio turístico de excepción, en especial a partir de la existencia de espectaculares paisajes que se han formado gracias a las confluencias del río Tapajós y el río Amazonas.

Una de las claves en esta situación de Santarém, que agrada cada vez más a los turistas, es la posibilidad de visitar la cuna de la denominada “Cerámica Tapajoense”, que se divide en dos estilos: los “vasos” de boca y los de cariátides. Se trata de una de alas manualidades más antiguas del continente, y que por su fineza, ha llegado a ser comparada con la porcelana fría china. Los mejores ejemplares pueden verse en el Centro Cultural João Fona.

Para algunos de los residentes, además, Santarém es conocida como “la perla del Tapajós”, ya que en sus inmediaciones se produce el encuentro de las aguas oscuras del río Amazonas con las aguas azules del río Tapajós.

Para los amantes de los balnearios, en cambio, pueden disfrutar de la visita a la villa “Alter do Chao”, ubicada a unos 30 kilómetros de la ciudad. Es un espacio realmente similar al caribe brasileño, por sus playas, y espacios como el lago Verde y la isla del Amor.

 

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También conocida popularmente como “la Perla del Tapajós”, esta ciudad es la principal del Pará occidental y solo tiene menos importancia en todo el estado que la capital, Belém, siendo además un importante centro turístico, en constante crecimiento.

Cuenta, de hecho, con algunas particularidades producto de ser un asentamiento original de la gran nación indígena de los Tapajós, al estar ubicada sobre el río del mismo nombre.

El espacio está cubierto por bosques, zonas de inundación permanente, lagos, y otros elementos naturales que permiten la existencia de una gran cantidad de fauna y flora. Los viajeros acuden allí especialmente en el verano local, para observar atracciones como la confluencia de los ríos Tapajós y Amazonas, cuyas aguas no se mezclan, por lo que no es de extrañar que a muchos de ellos los sorprenda la Navidad en estas tierras.

Una de las acciones que se está haciendo costumbre en esta ciudad es, de hecho, la de pasar las últimas tardes del año, cuando algunos residentes ya se encuentran de vacaciones, en orillas de estos ríos, y una vez llegado al atardecer, movilizarse en grandes grupos hacia el centro de la ciudad, para llenar las calles locales de bailes y música típicamente brasileña, hasta varias horas bien entrado el Año Nuevo.

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