Matto Grosso

Este municipio brasileño, ubicado en el estado de Mato Grosso del Sur, en la zona centro-oeste de Brasil, y muy cerca de la frontera con Bolivia, es la principal zona urbana de la región, y nuclea, como es lógico, una gran cantidad de parajes turísticos que se hacen interesantes para visitar en cualquier momento del año.
No obstante, como no se trata de una zona recorrida por los visitantes de forma habitual, refrescamos algunos de los mejores espacios para visitar en la zona.
Por ejemplo, uno de los recorridos imperdibles es el que se realiza a la Casa Vasques y Filhos, que fue construida hace más de un siglo por el arquitecto italiano Martino Santa Lucci, y que en la actualidad acoge el Memorial do Homem Pantaneiro.
Los fuertes y miradores son otros de los grandes atractivos locales, destacando el Fuerte Coimbra, de 1775, el Fuerte Fortaleza, y el Fuerte Junqueira, de 1871, que aún exhibe 12 cañones de la época; sin dejar de mencionar el Mirador San Felipe, desde donde puede verse toda la ciudad.
Luego nos encontramos con la vieja estación ferroviaria, la Iglesia del Santuario de María Auxiliadora, el Casario de Porto Geral y la Edificación Comercial Wanderley; antes de llegar al edificio Luis de Alburquerque, construido entre 1918 y 1922.

Este parque, ubicado en la región brasileña del Altiplano Central, es uno de los sitios en el país que cuenta con mayor diversidad en cuanto a presencia de especies, tanto de animales como plantas.
Por caso, pueden verse grupos de animales como cerdos de la floresta, carpinchos, macacos, ciervos-camperos y avestruces, que van juntos a todas partes, o también algunos que se movilizan acompañados, pero en menor número, como osos hormigueros, zorros, alces, armadillos y culebras entre otros.
La mejor época para observar las especies de animales en este sitio es entre los meses de julio y septiembre, cuando las aguas bajan y los animales buscan el rebrote vegetal. No podemos dejar de mencionar tampoco animales en peligro de extinción, como el armadillo canasta, el oso hormiguero pequeño, o el lobo guará.
En lo que refiere a la flora, se puede observar allí casi cualquier especie de las que se considera pertenecen al “cerrado” brasileño, propias de los campos limpios, los campos sucios, las florestas ciliares o florestas de galerías y las veredas, con gran abundancia de buritis en las cabeceras de los ríos y arroyos, que hacen las delicias de los turistas.
Otro gran atractivo son los campos de gramíneas, que llegan a alcanzar hasta dos metros de altura, y ocupan cerca del 60% del área del Parque. Incluso, en los trechos de cerrado típico, los árboles mayores pueden presentar de cuatro a cinco metros de altura.